Pesquerías artesanales

Los primeros relevamientos de las pesquerías artesanales del río Uruguay, en el marco del acuerdo entre la CARU, el INIDEP y la DINARA, se realizaron entre 1994 y 1996, y se reiniciaron a partir del 2001. El objetivo general de esta actividad es evaluar las cracterísticas y la magnitud de la pesca artesanal en el área a través de la obtención de información sobre la estructura de las pesquerías y la evaluación cualitativa y cuantitativa de la captura y el esfuerzo pesquero, así como la localización de los asentamientos y lugares de acopio de pescado.

Los estudios se desarrollaron fundamentalmente a partir de capturas provenientes del Río Uruguay inferior abarcando todos los departamentos costeros en la margen uruguaya y las localidades pesqueras relevantes de la Provincia de Entre Ríos.

Se pueden caracterizar tres pesquerías en el área en función de las artes, métodos de pesca y  embarcaciones utilizadas:

1.   Pescadores artesanales en pequeña escala, que operan con barcas o chalanas a remo o con motor fuera de borda de baja potencia, que utilizan redes agalleras y/o espineles.

2.   Sabalerías, que operan con redes de arrastre de playa de 400 a 800 m de longitud que industrializan el producto de la pesca para la fabricación de harina y aceite de pescado. Durante el período de muestreo funcionaron una o dos sabalerías en la margen argentina, al sur de la desembocadura del río Gualeguaychú.

3.   Barcos de entre 10 m y 15 m de eslora tripulados por 5 o 6 pescadores, que utilizan redes agalleras, palangres y redes de lancear (conjunto de redes agalleras operadas a modo de cerco), que alternan la pesca de sábalo, boga, pejerrey, anchoíta, patí y dorado en el bajo río Uruguay con la pesca de la corvina en la zona de General Lavalle (Provincia de Buenos Aires). Durante el primer período operó irregularmente una flota argentina compuesta por alrededor de 17 unidades, hasta que su actividad fue prohibida por la Provincia de Entre Ríos.

En la pesquería artesanal en pequeña escala se pueden distinguir dos tipos de embarcaciones pesqueras, las más precarias, tanto en tamaño como en construcción, propulsadas generalmente a remo y operadas típicamente por un solo tripulante, y las de mayor porte y mejor construcción, propulsadas por motores fuera de borda o internos, y operadas por dos o tres tripulantes. Las primeras se dedican a la pesca con espinel capturando diferentes especies de bagres destinados al mercado local. Este tipo de embarcación se encuentra en todos los asentamientos de pescadores, y es prácticamente el único en el tramo al norte de la desembocadura del río Gualeguaychú. Las segundas que en su mayoría operan desde Fray Bentos (Río Negro) hasta Punta Gorda (Colonia),tienen como especies objetivo el sábalo y la boga. El arte de pesca utilizado es la red agallera y el destino de las capturas, a través de los distintos locales de acopio, es su exportación en la modalidad entero, fresco y eviscerado. Las embarcaciones con motor interno en esta categoría (entre 6,30 m y 8,90 m de eslora) se encuentran casi exclusivamente en Nueva Palmira (R.O.U.).

La pesca artesanal, aún cuando no se ejerza en forma exclusiva, constituye una profesión estable en el tiempo y concita una particular adhesión y arraigo en la mayoría de los pescadores, a pesar de las precarias condiciones de trabajo y de vida que deben sobrellevar. En general, los pescadores artesanales pertenecen a los sectores más pobres de la sociedad y la mayor parte de ellos viven con sus familias en asentamientos próximos a la costa o en zonas suburbanas, donde carecen de condiciones sanitarias adecuadas y de otros servicios mínimos indispensables.

En los censos de la década del 90 se estimó un total de 161 pescadores artesanales en la margen uruguaya, y aproximadamente 130 en la margen argentina, incluyendo en ambos casos a los pescadores con dedicación exclusiva y a los que tienen además otras ocupaciones (aproximadamente 50 %). Para la mayoría de éstos últimos (80 %), la pesca es sin embargo su actividad principal.

Del estudio realizado en el 2004 surge que el número promedio de personas dedicadas a esta actividad  sería de 1.4 pescador por barca. De lo anterior surge un número estimando de 324 pescadores operando en ambas márgenes, 220 en la costa uruguaya y 104 en la costa argentina.

El número de embarcaciones totalizan 231; 157 en la costa uruguaya y 74 en tres localidades (Concordia, Colón y Concepción del Uruguay) relevadas en la costa argentina . Cabe resaltar que del censo realizado en el 2000 se observa en el 2004 un incremento del 22,3%.

Las especies más relevantes desembarcadas, respecto al número de ejemplares, fueron la Boga (32.8 %), el Sábalo (16.2 %), el Armado (9.2 %), Bagre Amarillo (7.9 %), Tararira (6.5 %), el 27.5 % restante correspondió a Viejas de agua, Bagre Blanco, Dorado y Manduví. Se destaca en otoño la presencia del Patí y en primavera del Mochuelo.

El relevamiento realizado contempló también el análisis de las capturas en cámaras de acopio. Dichas instalaciones sólo se observaron sobre margen uruguaya, totalizando 10, las que se distribuyen en los departamentos de la siguiente forma:  Salto (1), Paysandú (1), Río Negro (4), Soriano (2) y Colonia (2).

En los muestreos realizados en dichas cámaras las especies más importantes fueron el sábalo, representando el 48.1 %  y la boga el 35.6 %. El 16.3 % restante correspondió al Mochuelo, Patí, Bagre Amarillo y Armado.

La capacidad instalada en las cámaras de acopio sobre margen uruguaya es de alrededor de 96 toneladas. El movimiento mensual de las mismas, según información proporcionada por los administradores, es de aproximadamente 82 ton/mes.

Las evaluaciones más recientes (CARU 2004) estimaron una captura de 1596 toneladas en el año 2004 en la pesquería artesanal uruguaya, provenientes en su mayor parte del tramo inferior del río Uruguay, desde Fray Bentos hasta la desembocadura en el Río de la Plata.

Del análisis del volumen de extracción en margen uruguaya y el movimiento mensual de las cámaras de acopio se podría asumir que de las 133 ton/mes desembarcadas, 82 ton/mes se destinan a la exportación, mientras que la diferencia (51 ton/mes) ingresaría al mercado interno.

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